LA CALIDAD DEL PRODUCTO ESPAÑOL

Curiosamente el primer marco jurídico de protección de denominaciones de origen españolas data de 1932, Estatuto del Vino, por Decreto, posteriormente elevado a ley, por la del 26 de Mayo de 1933 y que tenía como objeto el vino. Pero la evolución normativa en la materia, se ha extendido al resto de alimentos y desde la década de 1990 la Unión Europea, se ha venido dotando de un marco legal que cubre el reconocimiento, protección y control de las Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas y con elementos comunes para todos los Estados Miembro. La Comisión Europea, es el órgano encargado de la gestión de protección y control de los productos que obtienen las siguientes certificaciones:

Denominación de Origen Protegida – DOP; cubre los productos agrícolas y los productos alimenticios que se producen, procesan y preparan en una zona geográfica determinada, con conocimientos técnicos reconocidos.

Indicación Geográfica Protegida – IGP: cobre los productos agrícolas y alimenticios estrechamente vinculados a la zona geográfica. Al menos una de las etapas de producción. Transformación o elaboración se lleva a cabo en la zona.

Especialidad Tradicional Garantizada – TSG: pone de relieve el carácter tradicional, ya sea en la composición o medios de producción.

De Norte a Sur, pasando por el Oeste, y llegando al Este, España es un país que cuenta 90 Denominaciones de Origen, 100 Indicaciones Geográficas Protegidas y 4 Especialidades Tradicionales Garantizadas, y todo ello, gracias a la diversidad histórica y cultural que ha dejado el paso de los años.

Hasta la fecha, sólo contamos con certificados de calidad como las Denominaciones de Origen o Indicaciones Geográficas Protegidas, para productos alimenticios tales como el Mejillón Galicia, el Plátano de Canarias y el Vinagre de Jerez.

La Asociación Española de Denominación De origen, creada en 2008, que nace con motivo de la inquietud de un grupo de productores de productos agroalimentarios por fomentar el reconocimiento de estas figuras. En su artículo dos del Estatuto, entiende que con las indicaciones que sirven para identificar un producto como originario de un territorio, o de una región o localidad de dicho territorio, y cuya calidad, reputación u otra característica determinada del producto sea imputable fundamentalmente a su origen geográfico.

Sorprende, que en la definición que ofrecen no añadan al vocablo “producto” el calificativo de “agrícola”, es decir, ¿un producto no agroalimentario que cumpla los requisitos de la solicitud de registro, podría ser merecedor de tales calificaciones de calidad?

En el sur de Andalucía, dentro de la ruta de los Pueblos Blancos, rodeado de un paisaje rocoso, se encuentra el municipio de Ubrique. La localidad es uno de los principales centros marroquineros de la Península, desde tiempos remotos se comprendió la utilidad que podía proporcionar este materia, resistente y flexible.

La dura mano de obra artesanal y el conocimiento de las diferentes clases de piel, desde las más tradicionales, como el vacuno y el cerdo, hasta las más exóticas como la de serpiente y cocodrilo, han sido el escudo contra la ya tan conocida crisis.

El producto asiático amenazaba con llevarse la inversión de las grandes firmas y esto provocó la reconversión del el sector marroquinero ubriqueño que, para hacer frente a las nuevas exigencias del mercado, tuvieron que ofrecer productos capaces de agradar a un consumidor exigente.

El Centro Tecnológico de la Piel, más conocido como Movex, situado en el corazón del Polígono de la Piel, se preocupa en los importantes cambios que se deben imponer en la organización productiva, incorporando la innovación y tecnología, con más calidad, con productos diferentes.

En 2009 y 2013 dos importantes estudios técnicos encargados por la Unión Europea contemplaron al sector marroquinero ubriqueño como ejemplo de certificación de origen, al lado de productos tan reconocidos como el cristal de Murano (Italia), el tejido Tweed (Gran Bretaña), el bordado de Madeira (Portugal), y los relojes Suizos, entre otros.

La Denominación de Origen supondría para el sector de la piel de Ubrique un reconocimiento explícito de la calidad de sus artículos por parte de la UE, además de una vía para su financiación y promoción.

Los técnicos de la Comisión Europea encargados de este asunto han abierto la puerta a que el sector marroquinero pueda solicitar la Indicación Geográfica para el sector de la piel. Según los expertos, “significa que se puede acelerar el proceso, para que Ubrique consiga este reconocimiento a su industria local antes de lo previstos ya que cambiaría la estrategia que hasta ahora estaban siguiendo.”

“Indicación Geográfica Protegida para sectores y productos no agrícolas europeos y de terceros países”, es el proyecto de creación de un sistema unitario de protección análogo al que existe ya para los productos agroalimentarios. Para la que se necesita una legislación específica, cuyo horizonte estaba marcado para 2018.